Regulación de emisiones en motores non-road: una introducción

Regulación de emisiones en motores non-road: una introducción

La protección del medioambiente es (o bien debería ser) un asunto de todos. Para ello, es necesario, entre otras cosas, reducir de manera significativa los contaminantes que le hacen daño.  La entrada de hoy es la primera de una serie en la que trataremos de manera muy práctica todo lo concerniente a la motorización, y como afecta a nuestro ámbito de trabajo, las construcciones subterráneas.

Contaminantes: ¿Cuáles son y cómo se controlan?

En el caso de los equipos con motores de combustión interna, hablamos de emisiones de monóxido de carbono (CO), hidrocarburos (HC), óxidos de nitrógeno (NOx) y  partículas (PM) – lo que supone graves problemas no solo para nuestro planeta, sino también para los que lo habitamos (y en especial para los que trabajan en construcciones subterráneas).  ¿En qué consisten estos gases?:

Contaminantes emitidos por los motores non-road

Contaminantes emitidos por los motores non-road

Óxidos de nitrógeno (NOx)

Son gases altamente reactivos que se forman cuando se quema el combustible a temperaturas elevadas con un exceso de aire. Principalmente están compuestos de monóxido de nitrógeno (NO) y de dióxido de nitrógeno (NO2), y son causantes de afecciones respiratorias entres otros males.

Partículas (PM)

Una mezcla de sólidos y líquidos, que puede incluir hollín, proveniente de la combustión incompleta, fracción orgánica soluble del combustible y del aceite lubricante, y sulfatos inorgánicos, fosfatos y carbonatos de los aditivos del aceite lubricantes.

Monóxido de carbono (CO)

Un gas inodoro e incoloro altamente tóxico producido por una mala combustión.

Hidrocarburos (HC)

Compuestos orgánicos de átomos de hidrógeno y carbono, provenientes del combustible y aceite que no se han llegado a quemar. Según el tipo de hidrocarburo, puede producir irritación de los órganos sensoriales y hasta causar cáncer.

 

Para que dichos contaminantes tóxicos estén bajo control, se requiere de una norma sobre emisiones. Y en lo que se refiere a la Unión Europea, esta se denomina la Directiva 97/68/CE para equipos móviles no de carretera (non-road) – lo que comprende varias etapas a lo largo del tiempo llamadas Stage I, II, III, IV y V. Su equivalente norteamericano lleva otro nombre: Tier 1, 2, 3 y 4.

Regulación de emisiones non-road – evolución en el tiempo

En el gráfico que le presentamos a continuación, puede apreciar a qué punto cada nueva etapa de Stage y Tier impone mayores restricciones, a nivel de emisiones, que la anterior – y esto, según la potencia del motor.

Gráfico de la regulación de emisiones non-road (1996-2015)

Gráfico de la regulación de emisiones en motores non-road (1996-2015)

Con cada actualización, se les da el tiempo a los fabricantes de motores y maquinaria de adaptar sus producciones a la nueva normativa. Y como puede ver, los resultados son notables: de una etapa a otra, se ha logrado reducir los contaminantes en cuestión de manera significativa. Claramente, y menos mal, el futuro va encaminado a emisiones 0.

Stage y Tier por el mundo

Échele un vistazo al mapa que le presentamos justo abajo – ¿qué ha notado? Así es, no todos los continentes se rigen por la misma normativa. En el pronóstico para 2020, Europa, por ejemplo, se seguirá la Stage V, mientras que en Norteamérica,  la Tier 4 final es la que manda. Existen otras zonas con normativa inferior, como es el caso de Sudáfrica (Tier 2/Stage II), y otras aún sin regulación, como bien puede ver.

mapamundi-regulacion-emisiones-motores-non-road

Es igualmente importante comentar dos aspectos que no aparecen en el mapa: 1) Dentro de los mismos países, se pueden encontrar normativas diferentes según la potencia de motorización y 2) Existen empresas y/o minas que, independientemente de la regulación vigente en la región donde operan, se auto-regulan por el bien de sus trabajadores. Interesante, ¿no?

Desafíos en el camino

Aunque hemos visto mejoras impresionantes a lo largo de los años, tanto en Norteamérica como en Europa, aún sigue habiendo obstáculos por resolver.

Por ejemplo, resulta bastante complicado reducir las partículas y los óxidos de nitrógeno simultáneamente, ya que los mecanismos que ayudan a reducir la concentración de uno aumentan la concentración del otro y viceversa.

Otra problemática es la siguiente: quizás habrá notado que cada vez los motores son más delicados. Pues por ello se precisará de combustibles más refinados y de mejores instalaciones que puedan albergar a éstos. Esto se complica, por ejemplo, en una mina…

Pero de esto hablaremos en un futuro no muy lejano.

 

 

Deja un comentario